Viaje al Fin de la Tierra

Por fin llegó el puente de San Prudencio y El 1 de Mayo. Hace ya mucho tiempo que no salgo por Vitoria en este puente. Más o menos desde que me fui a Donosti a estudiar. Así que cada vez me duele menos perderme esta fiesta. De todos modos, cuando cogimos el coche aún se veía gente llegando a casa, chiquitas solitas por ahí, golfos pendencieros… A eso de las 7 a.m. ni el hermano de Andrés ni el de Igor habían llegado a casa…
Fueron baja Mikel y el Tito Vélez, el uno se declaró insolvente y el otro no tenía fiesta por trabajar en Guipúzcoa. Se les echó de menos en el viaje.
Nos pusimos camino a Galicia, con tranquilidad, avalados por la guía Campsa que nos mostraba el camino y que nos bajamos de inet la noche antes (ante todo previsores!).
DEl viaje de ida no hay demasiado que contar. Tan sólo la experiencia de echar gasóleo en un surtidor de camiones y ponernos hasta las orejas de fuel, apestando todo el resto del camino medio mareados. En fin.
A eso de la 1 llegamos a Santiago. La verdad es que pensaba que era una ciudad mucho más grande, pero de todos modos era muy bonita.
Después de dar vueltas por la ciudad encontramos la Porta do Camino y Ruti nos vino a buscar. Abrazotes besos y presentaciones. Conocimos a Sara y Márica (las dulces y bellas compañeras de piso de Ruti) y nos fuimos a papear por la parte vieja de Santiago. Pulpiño, navajas, pimientos del padrón, zorzas… Hasta arriba.
Luego de unos crepes y completamente hichados nos fuimos a ver el partido del Baskonia. No diré mucho más de este tema (horror, puto Maccabi). Yo que quería descansar un poquito… Nada!!! Así que en cuanto se hizo de noche, pillamos botella de Cacique, cenamos y nos fuimos a "La Casa de Inés", un pisito de estudiantas. El ambiente estaba un poco parado y no conocíamos a nadie más que a la gente con la que veníamos. Para eso estaban Igor y Andrés, uno con sus trucos de magia y flores de papel, el otro que entre mujeres está más en su salsa que unos txipirones. Así que nos animamos bastante. Luego nos llevaron a un tugurio con banderas de amnistia y Euskal presoak… Flipando. Cuando vengan aquí (si vienen), les vamos a llevar a comer al Mesón Gallego, no te jode. Unas copichuelas más tarde, Rober estaba muerto y me fui a casa con Ruti. Estos siguieron de juerga hasta las 8, los muy golfos (Oh retrato español!!!)
Al día siguiente dormimos bien, comimos mejor y trincamos el coche hasta Noia, un pueblito muy chulo de los alrededores. En la comida, la osada de Ruth osó retar al tragadonuts y dijo que se iba a comer 16 DONUTS DE CHOCOLATE en su próximo viaje a Vitoria. Por supuesto, le hicimos firmarlo. Al atardecer fuimos a Castro de Baroña, un antiguo poblado celta en primera línea de playa. Al volver estábamos tan petados que ni salimos.
El Domingo fuimos a Canvados, cuna del Albariño. Y es que no sé si alguna se pensaba que me iba a ir de Galicia sin verla, ay Lediciña. Fuimos a ver a Ledi y de paso, a comer marisco. Los muy cabrones de Andrés e Igor se trincaron 3 botellas de Albariño y se entoñaron pero que bien. Aguántalos. Yo me limité a tomar una copita por el tema de tener que llevar el coche. Despedida de Ledi y tiramos para Forcarei y luego Merzas, preciosos parajes naturales.
El lunes vuelta a casa y pensando en el curro del martes, buaaaaaaaaaa
De este viaje nos quedamos, cómo no, con las amigas de Ruti que nos conquistaron a todos, Mari por su simpatía, Márica y Michella (se escribe si?) por mostrarnos la cara más bella de Italia, Sara por su belleza y simpatía inocentes (o no tanto), Inés por su sencillez y franqueza, Anabel por sus enormes ojos azabache, María por su sonrisa, Elmo por la cara de cordero degollado que nos ponía para que le diéramos dulces y, por supuesto Ruth María, maravillosa como siempre… Seguro que me dejo a alguien porque soy un desastre pero no me lo toméis a mal. Os esperamos en estas tierras de buen vino y sidra,  de deportes bárbaros, de magnífica gastronomía, maravillosos parajes y cuyas gentes hablan un idioma extraño y ancestral (os lo vendo bien no?) llamada Euskadi y donde siempre tendréis vuestra casa. Muxu haundiena zuentzat, neskatilak.  
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