Logroño calling

– Te conozco demasiado bien, sé que nos puedes sacar de aquí… Sólo tú nos puedes sacar de aquí- Sabía que el modo en que le hablaba a mi viejo Seat Ibiza ponía más nervioso a mi acompañante, pero no podía evitarlo. Sólo podía acariciar el volante con mis manos frías y sudorosas y seguir susurrando – ¡Vamos! ¡Tienes que aguantar!

Aún no lo podía creer. La realidad superaba con creces a los rumores que no paraban de llegar. ¡Toda la ciudad estaba infectada! ¡Logroño había caído!

– ¡Joder, Ernest, es una patrulla!

– ¡La hostia!- mascullé. – No te preocupes, Harry. No nos buscan… aún no.

Pasamos de largo mientras al tipo que iba delante nuestro le paraban y dirigían lentamente a la cuneta.

– ¡Buffff! – resoplé – parece que de momento hemos librado.

– Sí, aunque ese está bien jodido. – Pudimos oír claramente el estruendo del disparo que volaba los sesos del infeliz de turno.

 

Años de entrenamiento nos habían enseñado a reconocerlos al instante. En su mirada inexpresiva, en cada gesto.

Supimos de inmediato que algo iba mal al ver vacía la calle Laurel un sábado a las 7 de la tarde. Esperábamos confundirnos con el bullicio habitual y así poder centrarnos en investigar el leve brote que, según nuestros informes, se estaba propagando en torno al bar del Tío Agus.

– Dos crianzas y dos de tus bocadillitos de brocheta – no conocía al nuevo camarero, que nos miraba con expresión interrogante.

– ¿Luis Cañas o Marqués de Cáceres? – dijo al fin. Sin duda nos había confundido con dos borrachines. Por debajo de mi mirada vidriosa y de mi barba de dos días suspiré aliviado.

– ¡El que más rabia te dé! ¡Pero rápido, que nos vas a matar de sed! – En estos momentos dudaba si Harry se había metido en su papel tan bien como siempre o de si en realidad resultaba ser el jodido borracho que aparentaba.

Tras apurar las copas de trago, nos miramos y comprendimos que había que actuar, si queríamos salir airosos de aquella situación. De un salto pasé al otro lado de la barra, mientras Harry agarró la cabeza del camarero y la golpeó repetidas veces con su puño americano hasta que el malogrado barman perdió el conocimiento. Le vaciamos una botella de Gordons por encima, pasamos sus brazos por debajo de nuestras cabezas y le arrastramos hasta el coche. Pasamos totalmente desapercibidos. A nadie le sorprendió tres tipos que apestaban a cazalla. La brecha en la cabeza del camarero no paraba de sangrar y eso daba un toque de realismo a nuestra actuación.

– ¡Este cabronazo me va a llenar el maletero de sangre! ¡Cómo pesa el muy maricón! ¿No bastaría con que les lleváramos a los del laboratorio un trozo? No sé… Un brazo, o la cabeza.

– ¡Calla de una vez y cógele de los pies!

 

Cuando tomamos la autopista ya era de noche. El cielo completamente nublado y la luna nueva de Mayo tiñeron de negro la carretera. Empezó a llover en el mismo momento que una la luz amarilla anunciaba que entrábamos en la reserva de combustible.

– ¡Será posible! – me pareció un buen momento para maldecir a todo el santoral.

– ¡No te preocupes! La reserva te dura unos 80 kilómetros. Además a dos kilómetros tenemos una gasolinera.

– ¡A ver idiota! ¡Ni siquiera hemos llegado a Cenicero! ¿Cómo vamos a parar en una gasolinera con las pintas que llevamos? ¿Y si el que llevamos atrás se despierta y empieza a gritar? ¡Joder!

 

– ¡Vamos, bonito! ¡Tienes que aguantar un poco más!

Llevábamos alrededor de 70 kilómetros en la reserva. El coche se podía parar en cualquier instante. No sé si me atraía más la idea de que me cogieran y me convirtieran en uno de ellos o si prefería que se me comieran los lobos. Sólo veía esas dos opciones en el caso de que el coche nos dejase tirados.

– ¡Una gasolinera! – Harry empezó a botar dentro del coche, debido a la alegría contenida. Estábamos en La Puebla de Arganzón, bien lejos de Logroño. – ¡Lo vamos a conseguir, tío!

Sonreí nervioso. Lo estábamos logrando.  

Tras llenar el depósito me dirigí rápidamente al interior del establecimiento. Detrás del mostrador, un tipo gordo, de pelo cano y barba de varios días me miraba con cara de idiota. Su oronda barriga asomaba por encima de sus pantalones y desde la distancia que me separaba podía sentir el intenso olor de aquel que no se ha bañado en semanas. Nos miramos durante unos segundos en los que no articulamos palabra. Entonces lo supe: ¡era uno de ellos!

Lentamente posé mi mano sobre la nueve milímetros que guardaba en mi chaqueta dispuesto a reventarle la sesera a aquel jodido marciano.

– ¿Me cobra, por favor? – le dije con cautela.

– Eh… 42,35 €- balbuceó.

Parecía que no me había descubierto. Le pasé mi tarjeta de crédito.

– ¿Me pasas también los puntos Travel? – me faltaban pocos para el viaje gratis a Fuerteventura.

– Eh… Sí, claro.

 

Lentamente me dirigí al coche donde Harry me esperaba con una sonrisa de oreja a oreja.

Mientras entrábamos en Vitoria le conté mi episodio dentro de la gasolinera. En algo estábamos de acuerdo: La misión había sido un éxito pero eran más de los que esperábamos y estaban cada vez más cerca…

 

Dedicado a Harry Montejo

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13 respuestas a Logroño calling

  1. POPI dijo:

    Hola Rober! Paso a ver como las gastas escribiendo ya para darte la bienvenida a la secta. Aún no nos aceptan como religión, cosas del estado. Me ha gustado leerte, me he reido, y creeme si te digo que yo soy un tio muy serio. En fins, resumiendo que tengo prisa…, que creo que me lo voy a pasar bien visitándote cada semana.Un abrazo.

  2. Duendecilla-Mun dijo:

    Una trepidante historia, que me ha arrancado una sonrisa en más de una línea ;)Besines,Mun

  3. Yol dijo:

    pues si no consigues los puntos de la travel te llevo yo a Fuerteventura….o_O menudo estreno!! estoy aqui casi dando palmas; primero por la trama (qué locura!), despues por la narración (muy buena) y por último por la originalidad y las risas. Gracias.un beso, me quedo esperando expectante tu próxima historiapd. pero una cosa… harry y ernest que co** hacían en logroño? eran mercenarios o algo?pd.2 es un guiño a true calling??…😦 yo es que no la veo

  4. Noemí dijo:

    jajajaj, genial!!! como me he reído!
    Eres nuevo en cuentacuentos? Bienvenido!!! pasaré a leerte

  5. Cris dijo:

    Veo que por aqui ya hay gente que te conoce…jejeBienvenido a cuentacuentos! Mars attack???

  6. Óscar dijo:

    Bienvenido a el cuentacuentos. Me encantó tu estreno, muy buena la trama y con algunos puntazos de humor que rematan el relato.
     
    Volveré a leerte.
     
    Un saludo!

  7. Elena dijo:

    Bienvenido a cuentacuentos!!
    Impecable estreno: una buena trama, una ambientación estupenda (en el puente de mayo visité tierras riojanas y no he podido evitar que se me cayera la babilla en el momento de los vinos jaja :P), y esos toques de humor que provocan una sonrisa instantánea.
    Felicidades por la historia. Nos leemos la semana que viene.

  8. Diego dijo:

    ya estaba pensando que tenias una faceta de novelista policiacoooo
    Andaaaaa! 

  9. Carabiru dijo:

    Y el resto???
    quiero saber!!!! saber más!!!
     
    Muy buena la historia! engancha, le metes detalles que le dan realismo (como lo de la tarjeta travel)…
     
    Salu2

  10. Claudia dijo:

    Igual te suena descabellado lo que te voy a decir, pero no he podido evitar acordarme de la película Pulp Fiction de Quentin Tarantino por esos puntazos de humor que le has metido al relato. Me gusta la historia, muy adictiva, ¡espero leer más la semana que viene!.Un abrazo.

  11. Sharon dijo:

    Bienvenido!!! Que bueno, me he reido un montón. Si además acompañas el humor de un relato muy muy bien escrito y de una trama que te engancha al principio de la historia y ya no te suelta…pues sólo me queda decirte que ¡Felicidades! una historia genial y un gran comienzo en cuentacuentosUn beso

  12. sara dijo:

    Jjajajajaj, muy buen sentido del humor, pero ademas me gusta la ambientación qu el has dado ( se me hace un poco cine negro). Por otro lado me dejas con ganas de saber un poco más…¿Como se distinguen a los marcianos? ¿ Por el olory la mirada perdida? Creo que conozco a algunos…Y me alero de que al fin te lanzaras a cuentacuentos🙂

  13. Asiria dijo:

    Bienvenido killo a Cuentacuentos!!  Soy el furgón de cola comentando xD  pero llego aunque sea sin gasolina. Un relato trepidante donde la acción transcurre entre la prudencia, la tensión, la violencia y sobre todo que transcurre no por Arkansas sino por tierras riojanas que tambien tienen derecho a que la invadan los marcianos!
    Retornaré, un abrazo

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