Relief Party in Zaragoza

La tarde del viernes, después de un largo día de trabajo, partí hacia Zaragoza. Dos años después había vuelto a quedar con Asdrúbal, con ocasión de la fiesta que iba a organizar por el doble motivo de su cumpleaños y su graduación (enhorabuena campeón y ya era hora jaja). No me costó mucho llegar aunque sí me costó algo más encontrar su casa. Conducir a las bravas por una ciudad desconocida no suele traer nada bueno.
Al final nos encotramos y conocí la casa de Asdru. El típico piso de estudiantes (o ya no tanto porque todos trabajan) holgazanes y guarretes, nos aguardaba: perfecto. Como compañeros de piso cabe destacar a Estevan, un chaval coreano con un acento maño marcadísimo: digno de ver y escuchar, jajaja. Nos tomamos unas cervecillas, cenamos algo y salimos de golfeo por la zona. Unas copas después nos retiramos prudentes. Había que guardar fuerzas para la fiesta del día siguiente y la verdad es que yo también estaba cansadísimo.
Al día siguiente, luego de levantarnos y comer comida china (qué empacho por Dios) nos fuimos a la lonja donde se iba a montar la fiesta. Asdrúbal estaba bastante nervioso por que todo saliera bien. El local prometía. Era enorme. Además tenían montado un equipo de música bastante majo. Acabamos todos los preparativos (lo que nos dio tiempo, claro) y nos volvimos a casa a prepararnos y cenar.

De la fiesta cabe destacar varias cosas.
En primer lugar rondaríamos las cien personas, de las cuales había un gran porcentaje de mujeres (algo raro entre ingenieros, pero ahí estaba Asdru para remediarlo).
Más de 600 € invertidos en bebida (y aún así algunas marcas llegaron a agotarse)
Más de 9 horas de música (gran selección realizada por los anfitriones)
Salita especial reservada para fumar tabaco de menta en una cachimba (aunque vete a saber qué se metería la gente ahí jaja; también hay que destacar el hecho de que no saliéramos ardiendo, con tantos trozos de carbón incandescente pululando por ahí.
Por primera vez en mi vida vi cómo salía bien el jueguito de los números (ese de que cada uno lleva un número peguado en el pecho y e el que vas dejando mensajes al número que quieras). Nos reímos mucho con eso.
Increiblemente no hubo problemas con los vecinos, a pesar del ruido que hicimos (infernal).
Me encontré en la fiesta a Armando (un tipo que conocí en Valencia de fiesta). Desde luego que el mundo es un pañelo.
Conocí a gente muy maja. Mención especial a Ana, Alba y Nekane y a los infiltrados en el piso, tanto por parte de Jesús como de Asdru.
Acabamos a las 8 de la mañana almorzando con las vecinas del quinto (también mención de honor a Carlos y su manera de meterle fichas a Nekane), totalmente destrozados.
El viaje de vuelta a casa fue una auténtica tortura, pero al fin llegué a Vitoria el domingo por la tarde.
Hoy desde el trabajo aún estoy destrozado y con cara de lunes pero esta ha sido una juerga de las que no se te olvidan. Muchas gracias a Asdru por invitarme y espero que me devuelvas la visita pronto.
En breve colgaré alguna fotito.
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