Sanfermines 2007

El viernes tras un duro y largo día de trabajo salí para la vieja Iruña con los hermanos Montejo. Las fiestas más conocidas del mundo nos estaban esperando.
Nada más llegar nos dirigimos al parque de la Taconera, donde habíamos quedado con Diego, a comernos unos bocatas y tirados en el césped. Reencuentro con Juliano y Txu, a los que no veía desde hacía bastante tiempo. Tras los besos abrazos empezamos a pimplarnos lo que habíamos llevado y llegamos a la conclusión de que las cervezas de a 20 céntimos la unidad, si están calientes, llegan a ser mucho más nauseabundas.
Nada más llegar a la parte vieja nos dimos cuenta de que íbamos a estar bastante apretaditos (si no os lo creéis os remito a las fotos que saqué de la plaza del ayuntamiento y la calle Estafeta). Partimos para la plaza de Navarrería con el objetivo de encontrarnos con el Paskitolari pero la masificación de la zona, unido a la mala cobertura de los móviles dentro de algunos tugurios hicieron imposible que nos viésemos.
Con toda la guasa nos fuimos a la Estafeta. La brutal ingesta de cubalibres hacían cada vez más necesaria la ingesta de algún sólido, que llegó en forma de bocatajamón, no muy bueno, la verdad.
Mientras los Montejo se quedaron a esperar al encierro, Txu, Henar, Dieguete y yo nos fuimos a continuar la juerga (a mí personalmente me llama más la idea de irme por ahí a estar dos horas esperando para coger un buen sitio y ver dos minutos de encierro, la verdad). Debido a la masificación del encierro la policía dispersó a la gente y los Montejo se quedaron sin ver el encierro (anda que…). Tras el intento frustrado de colarnos en la plaza de toros nos fuimos a la plaza del Castillo para desayunar… otras rondas de cubatas. Tremendo. Tuve la ocasión de saludar al Gastezi, que estaba en Pamplona con su chavala.
A eso de las 11 de la mañana desayunamos uno huevitos con tomate y lomo, que nos supieron a gloria, pero que nos dejaron la sensación de guiri estafado (vaya clavada!!). Al mediodía nos fuimos a la Ciudadela a dormir. No aguantamos más de dos horas debido al calorazo (37º) que hacía y a lo duro que estaba el suelo.
Vuelta a casa previo café doble y a la cama. Había que reponer fuerzas para lo que nos deparaba la noche vitoriana del sábado. Pero eso ya es otra historia… 
Esta entrada fue publicada en Grandes juergas. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s